recuerdos

Pasar el rato jugando a viejos juegos de PC

Seguimos en la línea de buscar alternativas a eliminar a la parienta y descargar esa presión y frustación que te causa trabajar en lo que no te gusta, con esta tercera entrega para el “jugador casual”. En esta ocasión, en lugar de centrarnos en juegos creados o adaptados para las máquinas modernas, vamos a darte la oportunidad de disfrutar de viejos clásicos. Si eres de esos que ya han llegado al ecuador de su esperanza de vida, seguramente agradecerás recordar durante un rato aquellos viejos juegos que te hicieron pasar tan buenos momentos cuando los granos de la cara te iban a reventar.

Y al final la cogieron

Sé que es tremendamente inmodesto por mi parte, pero me siento bien por ello: al final han seleccionado la foto de Place des Vosges. La fotografía me atrajo desde pequeño, cuando veía a mi padre con un trasto pegado a la cara meditando los parámetros de la fotografía. Y luego las largas horas metido en el cuarto oscuro revelando y ampliando, horas que compartí muchas veces con él, estorbando más que ayudando.

Un documental que deberías ver: Insectos mortales

Es de suponer que hay algo más que corcho endurecido en el espacio que hay entre tus dos orejas y que, cuando menos, te sorprende, si no te maravilla directamente, lo increíble y fascinantemente variada que se presenta La Madre Naturaleza. Si eres de esos que disfrutan descubriendo cosas que ni se te había pasado por la cabeza que existían, hay multitud de documentales que puedes ver para mantener activa tu red neuronal y mantener vivo tu disfrute por los nuevos conocimientos.

Hoy lo importante es que empiezan las vacaciones

Hacía tiempo que no anhelaba tanto un período de vacaciones. ¿Será que me falta algo en mi trabajo? ¿Que me sobra? No lo creo, porque estoy bastante contento, pero tampoco he parado a pensarlo detenidamente. Lo que sí es cierto es que la última semana, desde el miércoles pasado, se ha hecho eterna, deseando a que llegase el día de hoy. Eso y que hoy toca levantarse tarde (o no tan temprano como de costumbre).

Tesoros perdidos reencontrados (V): 'El regalo de cumpleaños'

Uno de los primeros cuentos que escribí completo, “El regalo de cumpleaños” también fue mi primera incursión en el género erótico. Primera y última, sospecho. Se lo dediqué a mi amigo Rúbens porque él fue el que me animó a escribirlo cuando le conté la idea. Poco más queda por decir, salvo que lo escribí antes de llegar a la veintena y, hasta esa fecha, no había tenido mucha suerte con el sexo débil, así que me disculpen ellas si hay incongruencias de género.

Si lo permitiese hoy sería un lunes con tintes depresivos...

Hoy ha tocado madrugar más de lo normal, pues he de entrevistar a una candidata a primerísima hora. Al ir a coger la guagua, interioricé lo que llevo algo más de una semana observando acongojado: que los días tardan cada vez más en aclarar y que, por consiguiente y dado que las noches llegan cada día antes, la permanencia del Sol en el cielo se está acortando; y a velocidad de vértigo, añado.

Tocar las bolas, o cómo desconectarse echando unas partiditas a juegos de usar y tirar

¿A veces no te pasa que estás hasta las narices de escuchar a la parienta? ¿O a tu madre? ¿No soportas la nauseabunda programación televisiva, con la Patiño como abanderada y su estúpidamente insultante “pues gente que conozco me ha contado…”? ¿Acabó la temporada de fútbol y no eres nadie hasta que vuelva a empezar? ¿Piensas que un libro es un artefacto arcano empleado por los alquimista del siglo xiv? ¿No te llega para comprarte la Xbox 360?

Empieza el curso...

“¿Quién me mandaría meterme en este berenjenal?”, es lo que estoy pensando ahora mismo. Aún no ha llegado el material, pero la profesora puso ayer en contacto conmigo para dar comienzo a la formación a distancia (o teleformación, como les gusta llamarlo) de “Técnico superior en prevención de riesgos laborales” (paso de poner con mayúsculas la primera letra de cada palabra, como si fuésemos angloescribientes). 600 horas que, traducidas en un calendario, significa que estaré desde el 8 de agosto, ayer, hasta el 9 de diciembre con este tema.

Un ¿tributo? a Pink Floyd a base de piano

Hace unos días cayó en mis manos (aunque mejor debiera decir en mi iTunes) un disco de título “Piano Tribute to Pink Floyd”. Como soy seguidor de la banda y amante irredento de los pianistas (al menos de los buenos) de jazz no pude resistirme y lo pasé a mi avejentado iPod. Esto de los tributos tiene guasa. Escuchas la composición de alguien, pero rematada (y tiene doble sentido ese “re-matada”) por otro.

Tesoros perdidos reencontrados (IV): Las hormonas poéticas

Hubo un tiempo, de prolongada y casi perenne adolescencia difícil, en que era muy enamoradizo y tenía los sentimientos -los buenos y los malos- a flor de piel. Un día, hablando con una buena amiga a la que quería con locura (en el sentido platónico de amistad), le solté lo que pondré a continuación. Le gustó mucho, así que lo usé en más de una ocasión cambiando la destinataria. Un claro uso de reutilización de algoritmos.