Tardes de sofá: La amenaza de Andrómeda

Si eres de esos que aprecian la vida sedentaria en su máximo esplendor y que adoran a su sofá de forma casi religiosa, sabiéndolo herramienta absoluta del perfecto hedonista, entonces casi seguro que también adoras los sábados tirado en él desperdiciando tu existencia mirando tu plasma de cuarenta y tantas pulgadas. Si eres de este tipo de personas, entonces me permito recomendarte algo en lo que desperdiciar unas cuantas horas, de forma que por un tiempo consigas la meta de ser algo más feliz, tal vez olvidando el sinsentido de tu propia existencia.

Michael Crichton (sí, sí, el mismo que pergeñó la novela sobre un parque de dinosaurios transgénicos) publicó “La amenaza de Andrómeda” a finales de los sesenta. Es una novela intensa que gusta y gustará a aquellos que, desde pequeños, desarrollaron cierta inquietud por las ciencias. Para el resto seguramente será un buen pisapapeles o, para los genéticamente mejor dotados, un concentrador de ácaros con el que ahuyentar a las visitas no deseadas.

Antes de leer la novela, que creo lo hice con unos quince años, tuve la suerte de tropezar con la película de mismo nombre dirigida por Robert Wise en 1971. Fue un día, por casualidad, en la TV y la vi con mi abuelo. Los dos estábamos encantados. Después de verla quise leer la novela, descubriendo que la película resultó ser una magnífica adaptación. Y precisamente fue de la biblioteca de mi abuelo de donde saqué la novela, que aún conservo.

Te recomiendo que cualquier sábado en que una tarde más adores a, y te fusiones con, tu sofá, disfrutes de esta buena película. La película, por sí misma, merecería la pena esta entrada. Pero como supongo que eres de esos que no se creen los argumentos si en los monitores aparecen cutres gráficos vectoriales, que era a lo más que se podía aspirar al comienzo de los setenta, te voy a hablar de una adaptación moderna.

La amenaza de Andrómeda, además de ser un libro estupendo y una película fantástica, también es una miniserie de dos episodios con una trama muchísimo más rebuscada y que, desde mi punto de vista, no le hace sombra a la película.

Los primeros treinta o cuarenta minutos resultan bastante aburridos o “lentos”. Te van presentando a los diferentes personajes que enriquecen el argumento original. La cosa va mejorando sobre la mitad del primer episodio y se mantiene bastante bien durante todo el segundo capítulo, sin llegar, sin embargo, a resultar tremendamente excitante.

En cuanto al argumento, que no te quiero reventar, sí es cierto que le han añadido tramas políticas de traiciones y retraiciones, con periodistas sedientos de verdad verdadera (además de sedientos de alguna sustancia ilegal), con presidentes ultra éticos dispuestos a sacrificarse por el bien de su país, con empresarios maquiavélicos representantes del todo vale, con sicarios sin escrúpulos que igual te cortan que te pinchan que te queman, y con un origen, motivo o razón de ser del bicho, que se lo traga todo__,__ un tanto absurdo, por no tacharlo de estúpido directamente. Alguna explicación __paracientífica__ de risa para justificar ciertas cualidades del cachondo virus que me tocó un poco el chip de la credulidad. Pero bueno, es ficción y, aunque a regañadientes, debe caber (casi) todo. Hubo un momento en el que las cualidades atribuidas al engendro invisible hicieron que recordara al virus de “La voz de los muertos” y de “Ender el Xenocida”.

Aunque la tensión dramática se ve seriamente dañada por algunas interpretaciones (o doblajes) poco creíbles, son dos capítulos que te pueden hacer pasar una tarde de sábado tranquila, mientras el colesterol que no quemas por tu vida sedentaria sigue atascando tus arterias. No te preocupes, estás más cerca de un ataque al corazón, pero al menos pasarás tres horas entretenido con La amenaza de Andrómeda en versión siglo XXI.

¿Hace falta que te cuente cómo conseguir los dos capítulos? Si eres un buen chico, adorador del mercantilismo puro y duro, irás ahora mismo a comprarla. En caso contrario, si demuestras una inteligencia maligna de superviviente innato, te harás con tu copia de forma legal, aunque ilícita (éticamente hablando), por alguna de las vías que emplean el resto de malas personas que, como tú, adoran a, y pueblan, las redes P2P. Puede que para hoy no, pero seguro que para el próximo sábado ya la podrás disfrutar fusionado con tu sofá.

Supongo que habrá que esperar otros casi cuarenta años para ver una nueva adaptación.

Esta entrada ha sido importada desde mi anterior blog: Píldoras para la egolatría

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Por último pedir diculpas por el contenido. Es de muy mala calidad y la mayoría de las entradas recuperadas no merecían serlo. Pero aquí está esta entrada como ejemplo de que no me resulta fácil deshacerme de lo que había escrito. De verdad que lo siento muchísimo si has llegado aquí de forma accidental y te has parado a leerlo. 😔